TESTIMONIO

TESTIMONIO DE UN ELEGIDO

MERCEDES CHENAUT

(Ediciones del Parque - Tucumán) 

El testimonio, como género literario, tiene la particularidad de dar sentido de veracidad y ese es el motivo del libro. En los capítulos iniciales intervienen la autora y el propio Juan Carlos Yapura, ambos con diferente grafía. Este último se refiere a dos temáticas fundamentales: la vida familiar y los descubrimientos que le fueron develados por su abuelo, último molinero de un molino construido por Melián de Leguisamo y Guevara en 1617, dato que aporta la autora. A cada paso, la narración es enriquecida por Mercedes Chenaut, quien aporta datos de investigación y aclara los modismos del relator.

Se instala luego la voz del entrevistado para comentar rasgos de la cultura de Tafi y particularidades de lo que Yapura denomina “las cositas”, modo con que distingue al material arqueológico, encontrado en la zona y resguardado en el museo de su propiedad.

Aclara luego que los gigantescos menhires eran trasladados antiguamente con la intervención del cacique y el chamán que aprovechaban la energía de la conjunción tierra-piedra. Tenían múltiples funciones y eran frecuentemente enterrados para dar fecundidad a la tierra, para marcar la humedad que necesitaban los cultivos y señalar los solsticios y los equinoccios.

El entrevistado insiste en que no se debe trasladar ni cambiar su posición original, y lo dice con la certeza de un “elegido” porque los antepasados, “Ellos”, le revelaron el modo de divulgar su cultura que “es una forma de vida en paz y tranquilidad”. Yapura, como descubridor de lugares ceremoniales, tiene el oficio de transmitir saberes y creencias, que concluyen con la vuelta a la Pachamama, la madre tierra.

El género testimonio es definido por Paul Ricoeur como testigo que dice haber asistido y pide ser creído. Nos inquietan las revelaciones de Yapura, hombre carcomido por el deseo intenso de revelar secretos, y lo reconocemos en los versos iniciales de Carlos Duguech: “picapedrero de niño / amansa la piedra / y le habla / mientras dibuja los signos”.

© LA GACETA
ANA MARÍA MOPTY